Reseña Histórica

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La Junta de Vigilancia del Río Longaví, JVRL, nace como Asociación de Canalistas del Río Longaví el 26 de marzo de 1929. Desde el año 1896 se venía conversando sobre la necesidad de un embalse debido a la gran escasez de agua en enero y resto del verano. En dicho periodo el río Longaví baja su caudal hasta 5 m3/s, cantidad insuficiente para entregar a los canales. En abril de 1928 don Dionisio Retamal termina el primer estudio del embalse, regulando el riego para 32 mil hectáreas y quedando 34 mil hectáreas de rulo.

La crisis mundial del año 1930 paralizó los trabajos hasta 1938 y un año más tarde el terremoto de Chillán detuvo nuevamente la construcción. Sólo en 1942 se reinicia la construcción quedando terminada el año 1949, fecha en que se da paso a un periodo de prueba del embalse. Finalmente en el año 1952, con la llegada del administrador Amleto Coda, se inicia la explotación del gran sistema de riego.

El Embalse de Bullileo fue solicitado por los regantes con el compromiso de pagar su construcción, valores que fueron pagados en su totalidad. De esta manera la Junta de Vigilancia del Río Longaví y sus Afluentes recibe la administración del Embalse el 15 de septiembre de 1978.

La distribución de las aguas del río Longaví desde su inicio exigió formar una oficina de administración, la cual fue creciendo a medida de las necesidades. Los regantes formaron una directiva que trabajó gratis y se contrató secretaria y celadores, quienes quedaron bajo la dirección del Administrador Fiscal del Embalse. Con el tiempo al aumentar el interés de los regantes se profesionaliza el sistema administrativo.

60 AÑOS DE HISTORIA

 

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En diciembre de 2017, la JVRL cumplió 60 años desde su fundación, siendo una época propicia para hacer un balance del trabajo realizado durante años y valorar el ánimo de cooperación y emprendimiento de quienes comenzaron con la organización. El 27 de diciembre de 1957, se comenzó a escribir esta historia, cuando el Ministerio de Obras Públicas aprueba la constitución y los estatutos de la JVRL, mediante Decreto n° 2.666.

Uno de los puntos importantes que marca el crecimiento y la modernización de la JVRL, es la instalación de siete estaciones de telemetría durante el 2009, recursos obtenidos por medio de la Ley de Riego, instalándose cinco de ellas en caudales y una en nieve y otra en el Embalse Bullileo. Desde esa fecha que se mantiene información constante por medio de la plataforma en línea que tiene la organización y la Dirección General de Aguas.

Bullileo destaca por ser una zona de gran valor turístico, posee aguas cristalinas, grandes montañas y una vegetación incalculable, es por ello que en la década de los 80 se habilitó un camping en la zona, el que aún está operativo.

La JVRL ha debido lidiar durante toda su historia con las crecidas y sequías que se presentan cada año, es por eso que se realizan permanentemente monitoreos y proyecciones, pero han ocurrido eventos donde el desastre ha sido mayor, como cuando el agua desbordó a finales de la década del 80 por el vertedero, arrasando incluso con un puente de hormigón que conectaba con la sala de válvulas. Recientemente, la temporada 2016-2017 ha sido la quinta más seca de la historia, llevando a los regantes a cultivar menos predios y construir obras hídricas para alcanzar sembrar sus cultivos.

La jurisdicción de la Junta de Vigilancia del Río Longaví es la administración del Embalse de Bullileo y la entrega de agua a 32 canales asociados en 20 bocatomas. Todas las bocatomas tienen compuertas de regulación y aforadores dotadas con reglilla de altura limnimétricas para el control del caudal, que es calculado y entregado a los interesados en planillas según la dotación del río.

La Asamblea de Regantes elige 7 directores que están dos años en el cargo y son elegidos en forma alternada 3 y 4 directores cada año, de esta forma no se pierde continuidad en la mesa directiva. Los directores designan presidente y los cargos propios, de acuerdo a la antigüedad como directores, quedando un director de turno mensual, que actúa ante la ausencia del presidente y/o gerente.

El Presidente de la Junta de Vigilancia es el responsable de organizar los trabajos de todos los estamentos llegando hasta los celadores, trabajadores que inicialmente debían contar con caballo para el desempeño de su labor. Al estar las bocatomas distribuidas a cada lado del río, en forma alternada y distante una de otra los celadores deben viajar con equipo de radio para estar en permanente contacto con el Administrador, intercambiando consultas o preguntas referentes al trabajo. Además el celador aprovecha de comunicarse con los encargados de cada canal.

Dentro de los objetivos de la Junta de Vigilancia está la entrega de agua de riego en forma oportuna, vigilando la calidad del agua con exámenes y análisis con organismos oficiales, lo que permitió formar un banco de estadísticas para posteriores estudios. Además se apoyan campañas en colegios rurales con el fin de inculcar en alumnos la necesidad de cuidar el agua. También se apoya a las directivas de canales concurriendo a reuniones previa invitación. Se cuenta con una oficina de acercamiento en Longaví, para atender en forma expedita al sector. Ésta cuenta con secretaria y visita de Directores y personal de Parral en días preestablecidos.

Se ha logrado tener un intercambio entre los directivos y personal de la Junta de Vigilancia con los regantes, el cual ha sido exitoso. Con el tiempo las visitas de regantes por consulta de diferentes aspectos a las oficinas de la Junta se ha hecho permanente y diario, por su parte las asistencias a reuniones ordinarias y extraordinarias son casi completas, sólo faltan los regantes que realmente tienen otras labores impostergables, lo mismo se refleja en el pago de cuotas, existe una morosidad muy baja. Antiguos anhelos de los regantes son contar con dotación más alta de agua de riego y lograr un segundo embalse en la cuenca del Longaví.